Category Archives: paz

Tristeza. Para qué nos sirve

Tristeza. Para qué nos sirve

La TRISTEZA es una de las emociones básicas, esto significa que son de esas emociones que con certeza todo el mundo siente y que está debajo y/o conectada con el resto de emociones que podemos sentir en nuestro día a día. Las emociones básicas son cuatro, Ira, Miedo, Alegría y Tristeza, estas cuatro emociones están muy presentes en nuestras vidas y tienen una funcionalidad, es decir nos ayudan. De algunas ya he hablado, como por ejemplo del miedo que ya vimos que nos sirve como protección, y hoy quiero hablar sobre la tristeza, la emoción "fea o difícil" por excelencia.

Todo el mundo ha sentido tristeza alguna vez, al menos que reconozca, y sentimos tristeza mucho más a menudo de lo nos creemos, seguramente no a la intensidad de la tristeza que solemos recordar pero la sentimos. La tendencia de la mayoría de las personas huyen de la tristeza (digo la mayoría porque hay un carácter concreto que siente un aliado en la pena) evitan sentirla e intentan o taparla o que habite el menos tiempo posible. Y es lógico, nos solemos sentir más cómodos y nos gusta más estar alegre, de manera que intentamos evitar lo contrario, además contamos con una iniciativa natural del ser humano que tiende a sentir bienestar, tenemos tendencia a lo agradable, a la felicidad.

Sin embargo la tristeza cumple una función muy importante en nuestra inteligencia emocional.

tristeza

Para entender mejor las emociones básicas debo explicar un concepto gestáltico muy interesante, "la autoregulación organísmica". Esto es la tendencia que tiene el cuerpo al equilibrio de manera natural e inconsciente. De esta manera y en función a esta norma vamos a tender al equilibrio de manera natural, y si necesito agua mi cuerpo va a mostrar sed para equilibrar esa necesidad, o si nuestro cuerpo siente más temperatura de lo deseado empieza a sudar con la intención de refrescar y bajar la temperatura corporal. En lo emocional funciona igual, si estamos mucho tiempo en contacto con el agobio el cuerpo nos va a pedir tranquilidad, o si nos exigimos demasiado es probable que sintamos cansancio o agotamiento para equilibrarnos con el descanso. En definitiva no podemos separar las dos caras de  una moneda, y si tiras una moneda diez veces al aire verás que la tendencia es a cinco de cada cara, haz la prueba varias veces.

Pues en la moneda alegría/tristeza ocurre algo parecido, la tristeza forma parte de nuestro día a día y nos equilibra. A mucha gente le da miedo sentir tristeza, piensa que como la sienta no va a salir de ahí, va a caer en depresión, o que no va a saber qué hacer. Otras me dicen que no les gusta, que no quieren. Mi respuestas es clara, no es algo que podamos elegir ni decidir (aunque algunas personas crean que sí pueden controlarla), y cuanto más natural lo hagas menos daño te hará. Si te apegas a la pena dándole más importancia de la que tiene o pensándola mucho más de lo necesario sí que puede hacerte daño.

¿Para qué sirve la TRISTEZA? pues la tristeza nos puede servir como una alerta, sin duda cuando la tristeza, que no es por empatía, viene a mostrarnos que algo no va bien, algo no se ha hecho correctamente, algo se ha hecho contra natura, en algo te has equivocado y no te has dado cuenta. La tristeza siempre nos trae un aprendizaje, una enseñanza de nosotros mismos de modo que te invito a parar y a mirar dentro, a analizar qué puedes aprender de lo que te tiene así, y te invito a que le des otra revisión y que no te quedes sólo con la primera idea que te ha venido, y sobre todo que no huyas.

Cada vez que te dejas sentir la tristeza estás en sintonía con la naturaleza y te estás asegurando una alegría más intensa y real.

Si esto te cuesta hacerlo por ti mismo/a es normal, no es fácil hacerlo, no dudes en buscar ayuda, créeme que este es uno de los grandes aprendizajes de la vida, de los que te deja muy en paz contigo mismo/a.

Trátate como te gustaría que te tratasen.

Escrito por David Garrido Díaz

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Seguridad, la gran panacea

Seguridad, la gran panacea

La búsqueda de la seguridad en la vida es una de esas metas, no siempre explícita, en la que aplicamos energía. Realmente sentirte seguro/a es una sensación muy agradable. De este modo intentamos ser seguros en el mayor número de parcelas de nuestra vida, laboral y económica, emocional, experiencias... y para ello tiramos de una serie de mecanismos a cual menos lógico y más dañino.

Si no te sientes identificado con lo que he explicado en el primer párrafo te invito a que sigas leyendo.

Hay momentos en la vida que hemos experimentado esa magnífica sensación de estar seguros, cuando sabes que has hecho un examen bien y que está aprobado, cuando vas ganando un partido 3-0, cuando sabes que tienes dinero para comprar aquello que quieres, o pensando que tu pareja no te va a dejar.

Bajo mi punto de vista la seguridad en la vida depende de una fórmula:

Seguridad = Honestidad X Tiempo

Esta relación es inversamente proporcional, es decir a menor honestidad y mayor tiempo la seguridad tiende a cero. La seguridad es una sensación que tiene mucho que ver con cuanto te mientas a ti mismo/a y con cuanto tiempo quieres que dure esa mentira.

Seguridad

Seguridad

En los ejemplos que he puesto antes podrás comprobar que la seguridad 100% pocas veces existe, sabes que te ha salido el examen perfecto, sabes que vas a aprobar y estoy seguro de ello. Es a corto plazo y hay consciencia y honestidad, el nivel de seguridad es fiable, no obstante, quizá no esté tan perfecto, aprobar seguro, pero buena nota no lo sé. Cuando vas ganando un partido 3-0, estoy seguro de que vamos a ganar, ¿seguro? ¿de verdad no hay posibilidad de que el otro equipo marque un gol se venga arriba y nos agobie? Ya lo ves, corto plazo, honestidad media (hay mentira porque no es seguro que lo vayas a ganar) seguridad menos fiable. En el ejemplo de que tu pareja no te va a dejar es un caso de seguridad poco fiable, ya que está planteado a largo tiempo y hay poca honestidad real, ya que nadie está libre de una separación o divorcio, desde luego está a la orden del día, y algunos pacientes me vienen diciendo "pero si teníamos una relación perfecta, no me lo puedo explicar", y yo les digo que quizá no quiso ver por donde andaba la relación realmente, esto es una falta de honestidad y consciencia.

Con todo esto quiero explicar que la seguridad a largo plazo es una panacea, una mentira, un imposible. Para intentar asegurar nuestro futuro tiramos de una herramienta poco recomendada para estos casos, el control y nos guiamos, en mayor o menor medida, por un deseo de controlar cuanto más mejor para así creer que nos sentimos seguros. Pero ya estamos cumpliendo la fórmula, largo plazo y poca honestidad. 

Porque realmente ¿qué puedes controlar? ¿qué es seguro? Si te paras a pensarlo realmente, nada. Tu trabajo es seguro,  tu relación, tu vida, tus planteamientos, tus pensamientos o creencias ¿de verdad? Piénsalo. Algunos que son funcionarios tienen más asegurado el tema laboral, pero ni siquiera eso. Imagina que te pasa algo que te imposibilita para tu trabajo y ya no lo puedes ejercer. Si es por tema económico te queda una pensión, pero cuidado las pensiones bajan en momentos de crisis, a veces son insuficientes e incluso algunos programas hablan de recortes.

No tenemos nada seguro, nada. Lo único ya lo sabemos qué es.

Esto es muy típico escucharlo y normalmente asentimos "es verdad, estamos aquí de paso", pero seguimos montados en nuestra panacea de seguridad, en nuestra creencia de que tenemos asuntos asegurados. Porque qué pasa si te dejas sentir que la seguridad no existe, la sensación agradable se sustituye por otra difícil de soportar. Observa tu cuerpo y tus sensaciones. Esto que puedes estar sintiendo se llama inseguridad y es una de esas emociones de la que huimos durante toda nuestra vida, y este deseo de huir, de no sentirla nos hace tener comportamientos tan poco lógicos como pensar que somos inmunes, que lo malo no nos va a pasar a nosotros, o que estoy seguro de que no me van a dejar. Cada vez que nos acercamos y olfateamos la inseguridad reaccionamos con una serie de actuaciones que pueden aportar seguridad en busca de esa vida deseada en la que vivíamos o en la que nos gustaría vivir (cada uno tiene la suya).

También es posible la reacción opuesta, cubrir la inseguridad de miedo y de esta manera igualmente cercarnos la vida, porque es posible que la inseguridad genere miedo, pero no es la emoción raíz en este caso, es la inseguridad, tiene otros efectos distintos al miedo.

Es verdad que con el paso de los años hay determinadas cosas que han crecido en seguridad, porque son asuntos más controlables, pero no se puede extender a todos los campos de la vida.

Invitación: Vive aceptando tu inseguridad, vive aceptando tu imposibilidad de controlar y confía más en lugar de controlar, verás como paradójicamente vives más tranquilo/a.

Trátate como te gustaría que te tratasen.

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Crisis personal. Qué hacer en estos momentos

Crisis personal. Qué hacer en estos momentos

Qué hacer en momentos de crisis personal, esta es una pregunta que casi toda persona que se siente en una crisis personal se plantea. Quiero aclarar que en esta crisis pueden participar muchos factores, y si lo piensas la mayoría son externos o suelen serlo, no obstante lo importante está en que sea lo que sea, venga de donde venga el problema es que no te estás sabiendo adaptar o no estás sabiendo gestionar una determinada situación.

En el momento que nos planteamos esta pregunta lo hacemos con cierta impaciencia y con urgencia por encontrar lo antes posible la solución adecuada que nos saque de esta crisis. Estamos en momentos desagradables que suelen ser tristes o dolorosos  y nuestra intención es salir de ahí cuanto antes. Ocurre que cuanto más tiempo lleves en esa situación más urgencia tendrás por salir.

En otras muchas ocasiones nos cuesta aceptar que estamos en momento de crisis y nos autoconvencemos con frases como "no es para tanto", "estoy bien", "esto es temporal, se pasará", o bien somatizamos haciendo muchas cosas, comiendo, bebiendo o saliendo para no tomar contacto con la emoción que nos trae la crisis.

Podéis entender que ninguna de las dos opciones explicadas anteriormente son las más favorable en un momento de crisis. La segunda porque no mirar no nos va ayudar en nada, y la primera porque presionarnos y exigirnos en un momento delicado es probable que nos empuje hacia el bloqueo, ya que algo nos tiene en esa situación y ese algo no has sido capaz de verlo durante todo el tiempo anterior, ahora debilitado/a no tienes mejor visión, todo lo contrario estás más nublado que antes.

Crisis personal

Crisis personal

Explicadas las reacciones más comunes nos volvemos a ver en el punto de partida ¿qué hacer en momento de crisis personal? Yo siempre invito a lo mismo, "piénsalo fríamente, qué sería lo mejor"

Yo creo que lo mejor es pararse y observar, sólo observar. Los pacientes me responden: "sí claro sólo observando voy a solucionar mi crisis", a lo que yo les replico: "no, claro que no, pero sí podrás ver el camino a tomar para solucionarlo". 

Imagina que estás en una barca de remos en medio del océano, sin tierra a la vista, en medio de una tormenta. Lo más idóneo no es ponerte a remar por remar sin tener claro el rumbo. Es mejor pararte, no hacer nada, tranquilizarte y cuando la lluvia cese entonces observar y en el momento que lo tengas claro ponerte a remar. Aquí es cuando viene el comentario: "pues ese es el problema que no lo tengo claro". Primero volverte a indicar que en medio de la tormenta es difícil tenerlo claro y segundo indico que observar no consiste en mirar fuera, sino mirarlo todo. ¿Qué sientes? ¿Qué necesitas? ¿Qué sientes que debes hacer? si te haces estas preguntas desde la calma verás como sí parece algo más claro, pero debe ser desde la calma, no funciona cuando estamos presionados o cuando no paramos de hacer.

Podemos fiarnos de nuestra intuición. Ninguna persona sabe mejor lo que necesitamos que nuestra intuición. ¿Te atreves a parar y observar? ¿Te atreves a guiarte por tu intuición?

Ya tienes una propuesta de qué hacer cuando estás en momento de crisis personal.

Trátate como te gustaría que te tratasen.

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Cómo gestionar la Ira y el Enfado

Cómo gestionar la Ira y el Enfado

La ira y el enfado

La Ira y el enfado son  una causa muy común de incomodidad e infelicidad en las personas. Cuando sentimos durante mucho tiempo enfado sin duda estamos en contacto con lo negativo, con lo que no nos gusta, con la frustración y este contacto prolongado en el tiempo no provoca ninguna sensación agradable, más bien todo lo contrario, invita a entrar en un círculo de auto reproche y devaluación. Y si ponemos la atención en el exterior, en las personas que nos rodean, te puedes imaginar como nos ven o cómo se sienten, cansados de enfados y mal humor, atacados y a la defensiva.

Lo primero que debemos tener en cuenta para entender la ira es que se trata de una de las emociones básicas (la película "Del Revés (Inside Out)" explica esto fantásticamente, es una muy recomendable película para ver y comentar con tus hijos o verla sólo y reflexionar). El hecho de que sea una emoción básica significa que ocurre en todas las personas y que tiene un papel imprescindible en la evolución del ser humano. La función de la Ira y el enfado es la defensa. Cuando nos enfadamos aparece en nosotros una carga muy rápida de energía potente, en principio porque de alguna manera nos hemos sentido atacados y necesitamos defendernos.

emociones-del-revés

¿Qué ocurre? Que como todas las emociones tienen un mal uso, a veces  nos enfadamos por asuntos que en los que no necesitamos defensa, sino más bien lo hacemos como estrategia manipulativa, con lo cual estás generando una gran cantidad de energía que desperdicias.

Cuando la reacción sí está basada en un ataque y necesitamos defensa el sistema se activa con un enfado y nos energetizamos por si tenemos que defendernos. Pero socialmente está muy mal visto esta actitud, e incluso dependiendo del lugar y los actos realizados puede ser castigado por un juez. De modo que para evitar que la rabia salga la bloqueamos y nos la tragamos. Algunas personas la bloquean físicamente (provocando contracturas, dolores de cabeza muy fuertes, problemas de cervicales...), otras la somatizan (suele dar la cara con problemas de infección de orina, piedras en el riñón, úlceras de estómago...), otras la esconden hasta tal punto que se olvidan de que está ahí (personas incapaces de defenderse, a las que se le hace daño fácilmente).

enfado

Pero debo aclarar algo muy importante, la energía ni se crea ni se destruye, tan sólo se transforma. Pues bien date cuenta que cuando te la tragas estás intentando transformar una energía destructiva, negativa y dañina, ya que para eso la generamos, para defendernos.

Es fácil pensar que a ti no te pasa esto, que a ti se te pasa el enfado pronto y después no queda rastro de él, en cuyo caso te invito a que revises este asunto, porque en la mayoría de los casos que conozco la ira sigue ahí, y va a volver intentar salir.

Para colmo hay otro factor importante a tener en cuenta, la ira y el enfado son acumulativos, es decir cada vez que no dejamos salir nuestra ira o enfado los vamos guardando en el mismo sitio y se encuentra con más de lo mismo, hasta que llegue un momento que explotamos. Y es que hay que tener cuidado, estamos intentando guardar un material muy inflamable.

Quiero resaltar que puede ser que no reconozcas la ira en ti, pero sin embargo cuando hay una situación en la que podrías enfadarte lo que te pasa es que pones triste o te entra miedo. Esto es muy normal (normal no significa que sea saludable) ya que las emociones básicas están muy relacionadas y conectadas, de manera que podemos pasar de estar tristes a estar cabreados, o de sentir miedo a sentir tristeza. Y si evitas el contacto con la ira y minimizas el tiempo de exposición puedes estar pasando a otra emoción demasiado rápido.

Y ¿qué hacer? por lo expuesto parece que no es muy sano quedarse esa energía cuando aparece en nosotros, pues eso, SUÉLTALA. La pregunta normal cuando digo esto es "¿que hago le pego a la otra persona?" y aunque sea lo que te apetezca NO lo hagas, NO se debe sacar la ira contra otra persona,  a no ser que estés en peligro real y necesites defensa real.

Saca tu Ira de una manera controlada y no dañina, haz una explosión controlada. Te invito a que busques cual es la manera que mejor te funciona a ti, puede ser pegando a un cojín o a la cama, puede ser mordiendo una toalla, puede ser gritando (si lo necesitas puedes ahogar el grito con la almohada), o quizás bailando, cantando o con deporte. Con estas últimas formas os indico que no sirve ir al gimnasio para descargar ira, muchas personas me dicen "yo voy al gimnasio y salgo muy cansada", recuerda que esta energía es muy explosiva, suele durar poco tiempo cuando se está expresando, así que si decides utilizar el deporte o el baile debe ser alguna actividad igualmente explosiva, como un sprint o pegar a un saco.

Con todo esto dicho, cuando puedas hacer la explosión controlada, contacta con aquello que te enfadó y explota adecuadamente, sin hacer daño ni a nada ni a nadie. Después de hacerlo comprueba cómo estás y qué necesitas. Ahora es buen momento para hablar o tratar aquello que no te gustó.

Recuerda trátate como te gustaría que te tratasen.

Escrito por David Garrido Díaz

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Esfuerzo ¿Cuánto dedicar?

Esfuerzo ¿Cuánto dedicar?

El asunto del esfuerzo, del valor y la superación crea siempre mucha controversia cada vez que lo expongo en alguna charla o en sesión con mis pacientes, y tiene lógica que lo sea ya que hemos heredado la cultura del esfuerzo. Hemos aprendido o nos han inculcado que para conseguir las cosas hay que esforzarse, que cuanto más esfuerzo más recompensa tendrá, o darle mucho valor a aquellas personas que han conseguido lo que tienen con mucho esfuerzo, se valora cuando alguien se lo ha encontrado difícil y al final lo ha conseguido. Pero cuánto esfuerzo se debe aplicar a una situación, dónde está el límite, dónde está la línea que no debemos sobrepasar, o dicho de otra manera hasta donde debemos intentarlo.

Quiero dejar claro que creo firmemente que para conseguir algo que quieres debes esforzarte, la entrega y el trabajo son necesarios, pero ¿siempre?

 

Cuando a alguien hace algo muy bien sin que aparentemente deba realizar mucho esfuerzo la tildamos de genio, crack o virtuoso, pero qué pasa cuando alguna situación te sale a ti rodada, no debes aplicar mucho esfuerzo para conseguir lo que querías. Muchos lo llaman suerte, yo lo llamo estar a favor de vida.

esfuerzo

Hay un proverbio que dice que "al río no hay que empujarlo, fluye solo". Tomando este proverbio como ejemplo imagina que eres un pez que vas nadando por un río ancho y con corriente. Sin hacer mucho esfuerzo vas avanzando. Imagina que se acerca una bifurcación y tú quieres tomar a la derecha que es un ramal del río estrecho. Para llegar debes remar duro. Nadas, remas, el esfuerzo es grande para conseguir lo que quieres. Y es muy importante que no dejes nunca de observar tu posición, comprueba que en ese luchar no te has dado la vuelta y estás remando contra corriente, porque si esto ha sucedido te has desviado de tu objetivo y estás desgastándote, probablemente, demasiado. En esto tiene mucho que ver lo bien valorado que está el esfuerzo en nuestra sociedad, porque creemos que ese es el camino.

Lo que yo planteo es lo siguiente. Piensa en lo que haces mejor, piensa en tu vocación, en aquello que te gusta hacer mucho. Y piensa si hacer eso te requiere mucho esfuerzo. Y ¿dirías que te sale bien? Es fácil pensar que en estos asuntos conseguir lo que quieres resultará más fácil. Esta sensación, que tendemos a valorar poco e incluso a menospreciar, es lo que yo llamo ir a favor de vida. 

Cuando vives a favor de vida tienes la sensación de que las cosas fluyen solas, que no tienes que estar en un continuo esfuerzo por llegar, la vida tiene su propio flujo y si eres capaz de dejarte llevar por este flujo gastas mucha menos energía y la tendencia es a ser más FELIZ, o eso me dice la experiencia.

¿Cómo se vive a favor de vida? explotando tus virtudes, haciendo aquello para lo que vales, dedicando tu tiempo a hacer esas cosas que te llenan, creciendo como persona, explorando y experimentando, en definitiva viviendo sin pelearte demasiado con la vida, aunque no siempre lo que encuentres sea lo que tu querías.

En ciclismo este concepto está muy asumido, te dejas llevar por el flujo e inercias del pelotón. Si te metes ahí dentro ahorras mucha energía. En el ciclismo lo tenemos claro, los esfuerzos extras a la larga pasan factura.

No hace mucho compartí en mi facebook un vídeo en el que el mayor accionista y creador de Aliexpress daba una charla. Contaba que su sueño era triunfar en el mundo empresarial y ganar mucho dinero (factor indispensable para valorar el éxito empresarial) y que lo había conseguido. La conclusión de la charla era muy clara, dejé mucho por el camino el esfuerzo fue muy alto, e incluso da un consejo a los jóvenes, vivir.

Recuerda, trátate como te gustaría que te tratasen. 

Escrito por David Garrido Díaz

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¿Sabes decir NO?

¿Sabes decir NO?

Decir NO no es fácil. Si lo piensas seguro que hay momentos en los que has dicho NO con claridad y se te ha respetado. Pero ¿es esto lo que ocurre normalmente? Es posible que no.

Cuando dices NO estás poniendo un límite y ¿sabes lo que es un límite? Un límite es la frontera que establecemos que nos protege y salvaguarda nuestro espacio personal. En una fortaleza medieval es sencillo reconocer el límite, la muralla que lo delimita. En las personas es más complicado determinarlo, depende de muchas circunstancias, factores y entorno. Entonces determinamos que un límite nos ayuda a protegernos de algo que nos puede resultar dañino, ofensivo o desagradable.

Por consiguiente ¿qué necesitas saber para poder poner un límite adecuadamente? Sé que estás esperando que te lo diga, pero te invito a que te tomes un minuto y lo pienses.

no

Para poder establecer límites necesitas reconocer cual es tu espacio, donde no estás dispuesto/a dejarte invadir. Y es aquí donde nos encontramos en principal problema en las personas que no saben decir que NO, normalmente estas personas no están en la parte alta de la pirámide de sus prioridades, normalmente entienden más importante las necesidades de los demás que las suyas propias. Hay varios motivos que pueden causar esta actitud, la desidia, la búsqueda de aceptación, el deseo de no mirarse... El caso es que si no eres consciente de este asunto te puede pasar que no le das la importancia que tiene cuando te hacen daño "no es para tanto", que hacen contigo lo que quieren "mamá me preparas la cena, anda mamá, venga porfa" "ahora voy", que no te queda tiempo para ti "como voy a estudiar si no tengo tiempo ni para rascarme"...

Un problema importante con este tema es que lo tenemos tan interiorizado, estamos tan habituados que incluso nos cuesta verlo como algo anti natura, pensamos que es lo normal porque "siempre he sido así", y dejamos de ver lo dañino que es y los resultados que nos proporciona. Piénsalo, cómo te hace sentir no atender tus necesidades (recuerda que te puedes pelear lo que quieras, pero es mejor si intentas sacar algo enriquecedor)

En la misma motivación de esta actitud está la respuesta para dejar de perpetuarla, lo importante es saber que no van a dejar de quererte porque le digas NO, quizá se mosquee un poco porque lo tienes mal acostumbrado/a, verás como poco a poco te respetan más y te sentirás menos agobiado/a, estresado/a y con menos peso.

Si quieres pasar a nivel PRO empieza a decirte NO a ti mismo, en esas actitudes y comportamientos qué más daño te hacen, por ejemplo dile NO al fluido intenso de tus pensamientos, dile "Basta ya".

Recuerda trátate como te gustaría que te tratasen.

Escrito por David Garrido Díaz

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El Miedo. ¿Cómo Gestionarlo?

El Miedo. ¿Cómo Gestionarlo?

Es importante saber que el miedo forma parte de nuestra vida más de lo que creemos, ya que a veces no sabemos o no queremos reconocer que es miedo lo que estamos sintiendo.

Ocurre que el miedo nos paraliza y/o nos bloquea dejándonos atascados en un punto. Por ejemplo imaginaros una persona con miedo a sentirse solo/a y esta persona hace mil cosas para evitar sentirse solo/a, se busca mil parejas, hace cosas con sus parejas con las que no está muy de acuerdo, accede a situaciones que incluso le perjudican o simplemente se procura días llenos de actividades. El motor de este comportamiento, en este ejemplo, es el miedo a la soledad.

El miedo es una emoción básica, todos lo sentimos y tiene su finalidad, protegernos. El miedo real funciona activando al cuerpo para no sufrir algún daño o salvarnos de algún peligro. La manera que tiene de funcionar es adelantarse a lo que va a ocurrir y, por supuesto, lo que imagina son situaciones catastróficas como por ejemplo me voy a hacer mucho daño, me va a doler mucho, me voy a ahogar, me voy a deprimir o me voy a morir, cada uno tiene su propia fantasía catastrófica. Este funcionamiento es genial cuando el peligro es real, pero ¿qué pasa cuando no utilizamos bien este mecanismo y creamos una fantasía catastrófica cuando el peligro no es real? o ¿qué pasa cuando la fantasía catastrófica no está al nivel del peligro al que nos enfrentamos? Para que lo entendamos mejor pongo un ejemplo. Nos encontramos con una avispa y la reacción es como si nos fuéramos a morir si nos pica, y al no ser que seamos alérgicos no existe tal peligro, la reacción es desproporcionada al peligro.

miedo

Trasladando lo expuesto al ejemplo anterior de la soledad, ¿qué pasa realmente si me quedo solo o sola? Sencillamente no lo experimentamos porque el miedo a sentir lo que nos hemos imaginado nos lo impide. A veces la fantasía está basada en hechos reales, es decir la hemos experimentado y fue terrible, pero es muy probable que fuera peor de lo que realmente es porque y ibas predispuesto a que iba a ser terrible.

¿Qué falla en todo esto? ¿cuál sería el ingrediente secreto para poder afrontar nuestros miedos? La respuesta es la CONSCIENCIA. En el 99,9% de las veces la fantasía catastrófica es mucho peor que lo que ocurre en la realidad. Pon consciencia en la exageración de tu fantasía catastrófica, pon una buena dosis de realidad y crea una consecuencia realista y seguro que desde aquí es mucho más fácil intentarlo.

En muchas ocasiones me preguntan y “para qué, me quedo como estoy en mi zona de confort que se está muy bien”. La respuesta es sencilla, para vencer a tu miedo que te bloquea, para poder tener control de tu vida pudiendo decidir en cada momento, para ser libre. Para no tener que hacer cualquier cosa por tal de no sentirte solo/a.

Recuerda trátate a ti mismo como te gustaría que te tratasen.

Escrito por David Garrido Díaz

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 Cómo quejarte te puede hacer un/a INFELIZ

 Cómo quejarte te puede hacer un/a INFELIZ

Una queja es un acto que hacemos muy a menudo y que sin embargo puede llegar a ser muy dañino para nosotros, y en este artículo voy a intentar explicar cómo.

Lo primero es que te pares un segundo a ver cuántas quejas escuchas en un día normal. Una queja es hablar sobre algo que no te parece bien, o de algo con lo que no estás de acuerdo y de alguna manera te molesta.

Tengo que explicar que quejarse en su justa medida no sólo no es dañino sino necesario para reclamar lo que es tuyo. Pero si analizas las quejas podrás comprobar que no todas provienen de una invasión o de una pérdida de derechos, sino más bien porque simplemente no nos gusta o no estamos de acuerdo. Si lo observas se puede entender que quejarse se ha convertido en un “deporte nacional”.

Cuando alguien se queja está en contacto con la carencia, es decir tiene su atención puesta en lo que no hay, y sin duda en algo que le resulta negativo. Detectarlo es algo natural y beneficioso si lo utilizas para cambiarlo, si puedes. La “práctica deportiva” comienza cuando se sigue hablando y dándole vueltas al asunto durante un tiempo. Todo ese tiempo estamos en contacto y alimentando la negatividad, la agresividad, la carencia, en contacto con la falta. Si empezamos a sumar todo el tiempo que le dedicamos a este “deporte”, al final vemos que es mucho tiempo lo que le dedicamos a lo que no tenemos, a lo feo que nos rodea.

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Todo esto tiene dos consecuencias, una es que al dedicar tiempo a lo que no nos gusta nos generamos una sensación negativa puesto que es negativo lo que vemos y en muchas ocasiones nos provocamos agresividad al dedicar tiempo al enfado y su razón de ser, cuanto más tiempo más alimentamos en el enfado y la agresividad. Y segundo es que al estar en contacto con la falta, con lo que no hay, nos provocamos una necesidad de tener, de poseer aquello que nos falta y en su defecto de poseer algo que nos haga sentir mejor, nos provocamos una necesidad de sensaciones positivas. Esta necesidad es peligrosa porque al intentarla satisfacer de la manera más rápidamente posible y sin demasiada consciencia del mecanismo nos puede traicionar sucumbiendo a compras compulsivas, a comer impulsivamente o a otras sustancias que nos provocan placer de manera inmediata, juego, bebida, sexo…

Con esto no quiero decir que todo el que se queja tenga que terminar bebiendo, lo que quiero decir es que sin lugar a dudas las quejas continuadas provocan una sensación negativa y de carencia.

Lo peor es que ocurre como con el humo del tabaco, no tienes que fumar para que el tabaco te haga daño, es suficiente con inhalar el humo de los fumadores que te rodean. Pues con las quejas pasa algo parecido, ya que te empapas de negatividad cuando entras en una conversación de quejas, sobre todo si son quejas en modo “deporte”, es decir, que no vayan a servir para nada. Sin duda el más dañado es el que fuma, es decir la peor parte se la lleva el quejoso.

El otro día estando en la oficina de correos esperando una larga cola no dejaba de escuchar quejas por el tiempo que debían estar allí. Llegó a ser una situación desagradable porque realmente los trabajadores no podían hacer mucho más, de modo que había dos opciones o esperar o volver en otro momento, sin embargo empezó uno a quejarse y se unieron otros tantos creando un ambiente tenso y agresivo.

Te invito a que veas cuanto tiempo le dedicas a quejarte entendiendo que la queja no tiene por qué ser expuesta, es decir con sólo pensarla es suficiente. Y te invito a que cambies la queja por algo positivo, algo que te haga sentir bien.

Si no te gusta lo que hay y no puedes hacer nada por cambiarlo, acéptalo y guarda tu energía para aquellas situaciones que sí puedas hacer por cambiarlas.

RECUERDA, TRÁTATE COMO TE GUSTARÍA QUE TE TRATASEN.

Escrito por David Garrido Díaz

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