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RESPETO propio

RESPETO propio

La falta de RESPETO personal es algo que ocurre más a menudo de lo que sería recomendable para una salud emocional equilibrada. Yo lo llamo violarse y si te pones a valorarlo resulta que nos violamos, nos faltamos al respeto.

Violarse significa hacer algo que no quieres hacer. Una falta de respeto personal puede ser consciente o inconsciente, es decir decides si te quieres violar o no te das cuenta y lo haces. La diferencia entre uno y otro tiene repercusión en su resultado, ya que el inconsciente provoca mucho más daño que su contrario que desequilibra menos.

Son varias las razones que pueden provocar una falta de respeto personal. Una y la más común es que no estamos en contacto con nuestro deseos y necesidades lo que provoca que por ahorrar energía nos apuntemos a un asunto sin percatarnos que no estaba dentro de mis deseos realizar ese asunto. Esta opción, por supuesto, está dentro del apartado de inconsciencia. Otra razón son los "deberías y los tengo", es decir ideas impuestas y establecidas bien por la sociedad, por nuestra educación o por nosotros mismos que hacen que realicemos tareas con las que no estamos de acuerdo o simplemente no nos apetecen hacer. "Debería llamar a mi amigo Antonio porque hace mucho que no hablamos y se va a perder el contacto, pero realmente no me apetece mucho hablar con él". Este es un ejemplo en el que nos hemos visto casi con toda seguridad. Si finalmente llamo no me estoy respetando en mi deseo, en mi necesidad de no  interpretar un papel, me estoy faltando a la honestidad a mí mismo. En estos casos la violación puede ser tanto inconsciente como consciente. La tercera razón es por las obligaciones reales, el trabajo, hijos... En este caso son normalmente consciente, porque sé que no quiero ir pero tengo que ir. Aquí hay que tener cuidado de no confundir "tengo real  y tengo auto impuesto", hay obligaciones que no son tales.  Otro ejemplo de violación consciente es cuando haces algo que no quieres porque decides hacerlo así, "cariño el viernes cenamos con mis amigos y me gustaría que vinieras", a ti no te apetece hacerlo pero decides ir para complacer a tu pareja. Lo importante aquí es asumir que lo estás haciendo porque quieres y por complacer, no valen reproches después.

respeto perosonal

En la mayoría de los casos una falta de respeto provoca malestar, puede traer apatía, aburrimiento, desgana, rabia o ira, tristeza, asco, frustración, nerviosismo... La cuestión es que si escuchas tu cuerpo cuando estás haciendo algo que no quieres podrás observar como te habla a gritos, como se muestra contrario a tu decisión. Hay personas que no se dan cuenta de esta consecuencia hasta que empiezan a tomar un poco de consciencia y ven que su opinión se ha tenido poco en cuenta y no suele ser una sensación muy agradable.

Otras personas aseguran que les da igual hacerlo que no hacerlo. Las personas que abusan del "me da igual" corren el riesgo de ir anulándose poco a poco, van entrando en una confluencia con el resto donde se van perdiendo y su identidad y personalidad se van adaptando a la del grupo o a la de otra persona perdiendo su propia identidad. A veces les cuesta mucho recuperarla, y hay otras personas que nunca la recuperan. Suelen ser personas con poca opinión. 

En general no respetarte y no hacer lo que deseas o lo que quieres provoca insatisfacción y este es un asunto serio. El camino a la felicidad empieza por ocuparte de tus necesidades, primero las básicas y después el resto, necesidades secundarias y deseos.

La manera de hacerlo es estar pendiente de ti, escuchar qué siento y averiguar qué quiero en cada momento.

Trátate como te gustaría que te tratasen.

Si quieres profundizar más sobre este tema puedes coger cita on-line o presencial pinchando aquí. La primera cita es GRATIS.

Escrito por David Garrido Díaz

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ACEPTACIÓN, palabra mágica

ACEPTACIÓN, palabra mágica

La aceptación es sin duda alguna  una palabra mágica porque cuando esta llega, nuestra pelea desaparece y este hecho proporciona una gran tranquilidad. Aunque no lo parezca podemos estar enganchados a asuntos que no aceptamos y al no ser conscientes de ellos no hacemos por poner esfuerzo en aceptarlos y batallamos hasta agotarnos. Esto ocurre más aún cuando el asunto trata de una idea loca (idea loca= meta que no se puede conseguir, y aunque lo sabemos seguimos intentándolo, como la perfección).

A menudo me encuentro con personas enganchadas a asuntos tales como las injusticias o los errores y se meten en una dura batalla contra estos asuntos sin darse mucha cuenta la cantidad de energía que gastan en ello sin solucionar, ni si quiera cambiar nada en la mayoría de los casos, porque realmente en la mayoría de los casos no pueden hacer nada. Así me encuentro con personas que se enfadan mucho porque es injusto que hayan personas que roban a otras que trabajan diariamente para conseguir lo que tienen. Y sin dudas es muy injusto, pero el enfado indica que no tiene aceptado que eso ha sido así, que es así y sobre todo que seguirá siendo así, al menos durante muchos muchos años. En este asunto falta aceptación.

aceptacion

En temas menos genéricos y más personales nos podemos encontrar con miles de situaciones no aceptadas aunque en un principio pareciera que sí lo están. Ejemplos como separaciones de los padres, maltrato psicológico y/o físico por parte de otros niños o que te echaron de un trabajo marcan a las personas y a veces no se le presta la atención que cada uno de estos pasos en nuestras vidas necesitan, probablemente para no remover y recordar un episodio desagradable y doloroso que nos hace sentir tristes o culpables. Pero ocurre que cuando te enteras de una separación sufres en demasía con los pequeños de la casa, o que cuando te enteras de un caso de "bullying" te enervas con mucha fuerza con ganas de hacer justicia sea como sea, o vives en tu actual trabajo con un miedo atroz a que te vuelvan a echar. En todos estos ejemplos falta aceptación.

Preguntas frecuentes: ¿Y qué hago para aceptar? ¿Me tengo que conformar? 

Respondiendo a la primera te diré que para poder aceptar debes pasar las siete fases del duelo en el caso de que sea un asunto personal. Estas siete fases se pueden pasar de manera natural y a veces nos quedamos bloqueados en alguna de esas fases, en cuyo caso sugiero buscar ayuda externa que nos permita desbloquear y avanzar. Lo que siempre es necesario para poder superar el bloqueo es tratarlo con mucho cariño, un bloqueo llega normalmente por falta de amor en algún punto concreto. Si el asunto es más genérico, lo primero es revisar en qué te toca a ti eso con lo que te enervas y segundo aceptarlo, y si te das cuenta que es una asunto antiguo pide ayuda de manera puntual para buscar la tranquilidad en este tema concreto, para que dejes de pelear.

A la segunda pregunta quiero hacer una diferencia entre aceptación y conformismo, es sencilla y quizá te pueda ayudar. Cuando en el asunto en cuestión puedes hacer algo y no lo haces es conformismo, si en el asunto no puedes hacer nada debes buscar la aceptación aunque sea complicado, aunque duela, aunque no estés conforme, acepta y verás como vives más tranquilo/a y seguramente más feliz.

Trátate como te gustaría que te tratasen.

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Seguridad, la gran panacea

Seguridad, la gran panacea

La búsqueda de la seguridad en la vida es una de esas metas, no siempre explícita, en la que aplicamos energía. Realmente sentirte seguro/a es una sensación muy agradable. De este modo intentamos ser seguros en el mayor número de parcelas de nuestra vida, laboral y económica, emocional, experiencias... y para ello tiramos de una serie de mecanismos a cual menos lógico y más dañino.

Si no te sientes identificado con lo que he explicado en el primer párrafo te invito a que sigas leyendo.

Hay momentos en la vida que hemos experimentado esa magnífica sensación de estar seguros, cuando sabes que has hecho un examen bien y que está aprobado, cuando vas ganando un partido 3-0, cuando sabes que tienes dinero para comprar aquello que quieres, o pensando que tu pareja no te va a dejar.

Bajo mi punto de vista la seguridad en la vida depende de una fórmula:

Seguridad = Honestidad X Tiempo

Esta relación es inversamente proporcional, es decir a menor honestidad y mayor tiempo la seguridad tiende a cero. La seguridad es una sensación que tiene mucho que ver con cuanto te mientas a ti mismo/a y con cuanto tiempo quieres que dure esa mentira.

Seguridad

Seguridad

En los ejemplos que he puesto antes podrás comprobar que la seguridad 100% pocas veces existe, sabes que te ha salido el examen perfecto, sabes que vas a aprobar y estoy seguro de ello. Es a corto plazo y hay consciencia y honestidad, el nivel de seguridad es fiable, no obstante, quizá no esté tan perfecto, aprobar seguro, pero buena nota no lo sé. Cuando vas ganando un partido 3-0, estoy seguro de que vamos a ganar, ¿seguro? ¿de verdad no hay posibilidad de que el otro equipo marque un gol se venga arriba y nos agobie? Ya lo ves, corto plazo, honestidad media (hay mentira porque no es seguro que lo vayas a ganar) seguridad menos fiable. En el ejemplo de que tu pareja no te va a dejar es un caso de seguridad poco fiable, ya que está planteado a largo tiempo y hay poca honestidad real, ya que nadie está libre de una separación o divorcio, desde luego está a la orden del día, y algunos pacientes me vienen diciendo "pero si teníamos una relación perfecta, no me lo puedo explicar", y yo les digo que quizá no quiso ver por donde andaba la relación realmente, esto es una falta de honestidad y consciencia.

Con todo esto quiero explicar que la seguridad a largo plazo es una panacea, una mentira, un imposible. Para intentar asegurar nuestro futuro tiramos de una herramienta poco recomendada para estos casos, el control y nos guiamos, en mayor o menor medida, por un deseo de controlar cuanto más mejor para así creer que nos sentimos seguros. Pero ya estamos cumpliendo la fórmula, largo plazo y poca honestidad. 

Porque realmente ¿qué puedes controlar? ¿qué es seguro? Si te paras a pensarlo realmente, nada. Tu trabajo es seguro,  tu relación, tu vida, tus planteamientos, tus pensamientos o creencias ¿de verdad? Piénsalo. Algunos que son funcionarios tienen más asegurado el tema laboral, pero ni siquiera eso. Imagina que te pasa algo que te imposibilita para tu trabajo y ya no lo puedes ejercer. Si es por tema económico te queda una pensión, pero cuidado las pensiones bajan en momentos de crisis, a veces son insuficientes e incluso algunos programas hablan de recortes.

No tenemos nada seguro, nada. Lo único ya lo sabemos qué es.

Esto es muy típico escucharlo y normalmente asentimos "es verdad, estamos aquí de paso", pero seguimos montados en nuestra panacea de seguridad, en nuestra creencia de que tenemos asuntos asegurados. Porque qué pasa si te dejas sentir que la seguridad no existe, la sensación agradable se sustituye por otra difícil de soportar. Observa tu cuerpo y tus sensaciones. Esto que puedes estar sintiendo se llama inseguridad y es una de esas emociones de la que huimos durante toda nuestra vida, y este deseo de huir, de no sentirla nos hace tener comportamientos tan poco lógicos como pensar que somos inmunes, que lo malo no nos va a pasar a nosotros, o que estoy seguro de que no me van a dejar. Cada vez que nos acercamos y olfateamos la inseguridad reaccionamos con una serie de actuaciones que pueden aportar seguridad en busca de esa vida deseada en la que vivíamos o en la que nos gustaría vivir (cada uno tiene la suya).

También es posible la reacción opuesta, cubrir la inseguridad de miedo y de esta manera igualmente cercarnos la vida, porque es posible que la inseguridad genere miedo, pero no es la emoción raíz en este caso, es la inseguridad, tiene otros efectos distintos al miedo.

Es verdad que con el paso de los años hay determinadas cosas que han crecido en seguridad, porque son asuntos más controlables, pero no se puede extender a todos los campos de la vida.

Invitación: Vive aceptando tu inseguridad, vive aceptando tu imposibilidad de controlar y confía más en lugar de controlar, verás como paradójicamente vives más tranquilo/a.

Trátate como te gustaría que te tratasen.

Escrito por David Garrido Díaz

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¿Sabes decir NO?

¿Sabes decir NO?

Decir NO no es fácil. Si lo piensas seguro que hay momentos en los que has dicho NO con claridad y se te ha respetado. Pero ¿es esto lo que ocurre normalmente? Es posible que no.

Cuando dices NO estás poniendo un límite y ¿sabes lo que es un límite? Un límite es la frontera que establecemos que nos protege y salvaguarda nuestro espacio personal. En una fortaleza medieval es sencillo reconocer el límite, la muralla que lo delimita. En las personas es más complicado determinarlo, depende de muchas circunstancias, factores y entorno. Entonces determinamos que un límite nos ayuda a protegernos de algo que nos puede resultar dañino, ofensivo o desagradable.

Por consiguiente ¿qué necesitas saber para poder poner un límite adecuadamente? Sé que estás esperando que te lo diga, pero te invito a que te tomes un minuto y lo pienses.

no

Para poder establecer límites necesitas reconocer cual es tu espacio, donde no estás dispuesto/a dejarte invadir. Y es aquí donde nos encontramos en principal problema en las personas que no saben decir que NO, normalmente estas personas no están en la parte alta de la pirámide de sus prioridades, normalmente entienden más importante las necesidades de los demás que las suyas propias. Hay varios motivos que pueden causar esta actitud, la desidia, la búsqueda de aceptación, el deseo de no mirarse... El caso es que si no eres consciente de este asunto te puede pasar que no le das la importancia que tiene cuando te hacen daño "no es para tanto", que hacen contigo lo que quieren "mamá me preparas la cena, anda mamá, venga porfa" "ahora voy", que no te queda tiempo para ti "como voy a estudiar si no tengo tiempo ni para rascarme"...

Un problema importante con este tema es que lo tenemos tan interiorizado, estamos tan habituados que incluso nos cuesta verlo como algo anti natura, pensamos que es lo normal porque "siempre he sido así", y dejamos de ver lo dañino que es y los resultados que nos proporciona. Piénsalo, cómo te hace sentir no atender tus necesidades (recuerda que te puedes pelear lo que quieras, pero es mejor si intentas sacar algo enriquecedor)

En la misma motivación de esta actitud está la respuesta para dejar de perpetuarla, lo importante es saber que no van a dejar de quererte porque le digas NO, quizá se mosquee un poco porque lo tienes mal acostumbrado/a, verás como poco a poco te respetan más y te sentirás menos agobiado/a, estresado/a y con menos peso.

Si quieres pasar a nivel PRO empieza a decirte NO a ti mismo, en esas actitudes y comportamientos qué más daño te hacen, por ejemplo dile NO al fluido intenso de tus pensamientos, dile "Basta ya".

Recuerda trátate como te gustaría que te tratasen.

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Problemas de Pareja: el REPROCHE

Problemas de Pareja: el REPROCHE

Vivir en pareja no es fácil y mucho menos si formas una familia y aparecen niños/as en la ecuación. Son muchos los asuntos que tienes que aceptar, aguantar y comprender de la otra persona, y por supuesto la otra persona de ti.

Lo ideal es conseguir un equilibrio y combinar esas cosas que más te gustan con las que menos y de esta manera se compensa la situación. Pero esto no es siempre posible. La capacidad de ver lo positivo  o lo negativo de otra persona tiene mucho que ver con nuestro carácter, si somos optimistas o pesimistas en general, y en particular depende mucho de nuestro estado de ánimos. De esta manera si estoy irritable voy a tender a ver lo negativo de mi pareja  y si estoy feliz voy a tender a ver lo positivo.

Todo esto es natural, nos ocurren a todas las personas aunque no siempre lo reconozcamos. Cuándo es el momento en el que pierde la naturalidad, cuando lo hacemos externo expresándolo inadecuadamente.

Cuando nos mosqueamos estamos en contacto con lo negativo, esto ocurre siempre ya que el mosqueo es un sistema de defensa, por lo que debes estar atento a lo que puede resultar una ofensa o nos pueda hacer daño. Esto debemos saberlo sobre todo cuando los mosqueos no tienen demasiada base, es decir cuando lo utilizamos como herramienta manipulativa para que la otra persona haga lo que queremos (este será el tema de otro artículo). Es entonces cuando aparece el reproche.

reproche

¿Qué es el reproche? Es expresarle a otra persona un error que ha cometido con crítica y con una carga de ira, rabia o mosqueo. Es sencillo entender un reproche como un ataque. Y te puedes imaginar como va a reaccionar la otra persona ante un ataque. Esta es  una forma de decirle a tu pareja “la pelea está servida”. Además observa que al reprochar a alguien un error con una crítica con tono destructivo estás de alguna manera asumiendo e intentando demostrar que tú estás en posesión de la verdad, que tienes la respuesta acertada y más adecuada, y no sé si teniendo en cuenta que tu idea la estás dando tarde.

A veces ocurre que das tu opinión en el momento en el que hay que tomar la decisión y la otra persona no siguió tu consejo, es entonces cuando aparece el más común de los reproches “TE LO DIJE”. Es probable que no estés teniendo en cuenta que la otra persona actuó probablemente creyendo que era la mejor opción y guiada por una serie de ideas (no sabemos la solera que puedan tener en esa persona), de emociones, sensaciones y deseos, todo estos conscientes e inconscientes.

Entones ¿para qué reprochas? ¿de qué te sirve reprochar algo? Si necesitas exponerle algo a alguien ¿la mejor manera es el reproche? Sé honesto/a en la respuesta de estas preguntas.

Esta acción tiene unas raíces profundas en nuestra sociedad, está muy viva en nuestra vida, tanto que hemos generado miedo al reproche y al auto reproche. Es aquí cuando nos hacemos verdaderamente daño ya que atendiendo a este miedo dejamos de intentar, de investigar y de arriesgarnos por miedo a equivocarnos, ya que una equivocación puede llevar pegada un reproche que en muchas ocasiones se convierte en una piedra de mucho peso a llevar en la mochila.

Recuerda trátate como te gustaría que te tratasen.

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¿Qué te impide cambiar una dinámica negativa?

¿Qué te impide cambiar una dinámica negativa?

Es fácil entender que para poder llenar una botella de agua antes debemos vaciarla, sin embargo no vemos este concepto claro en nosotros.

A veces me encuentro con casos que no pueden tomar ni recoger el aprendizaje que la vida les pone delante, en forma de enfermedad, de situación o directamente en forma de lección escrita o hablada, y la cuestión es que están llenos y por eso no pueden tomar más.

Se encuentran llenos de normas, prejuicios, valoraciones, convicciones, creencias… y cuanto más ancladas estén todos estos conceptos menos espacio queda para algo nuevo, y ningún espacio si lo nuevo es contrario a la norma, prejuicio…

Me llegan pacientes queriendo cambiar, evolucionar y no es posible porque se encuentran agarrados y anclados a estos conceptos fijos e inamovibles. Primero necesitan soltar para poder tomar. No hay cambio desde la quietud, desde lo estancado.

vaciar

Ojo, no estoy diciendo cambiar todas tus creencias de golpe, ni siquiera que no sean válidas, no lo sé, lo que digo es que crecemos como personas cuando nos desapegamos, cuando nos enriquecemos con otras posibilidades y sobre todo probando otras formas de hacer las cosas.

Piensa que muchas de nuestras creencias no las hemos comprobado fielmente, o no nos hemos permitido comprobar otras. Piensa que el ser humano tiene una característica común para todos, es un ser vivo, y como vivo que es está en continuo movimiento, por lo que apegarte o fijarte a ideas no hace más que frenar tu movimiento.

Si estás enganchado a una dinámica negativa es posible que estés muy pegado a tus ideas, y probablemente no sean las más adecuadas. Suelta tu forma de hacer las cosas, deja de pensar que es la mejor manera, despégate de tus creencias, abandona tus prejuicios y cambia las normas. Es muy probable que tu dinámica también cambie.

Te invito que digas que sí a la próxima situación que niegas en rotundidad y experimentes (siempre que esa situación no te vaya a dañar de alguna manera, se honesto/a, no valen excusas).

Suelta para poder llenarte.

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“Las comparaciones son odiosas”

“Las comparaciones son odiosas”

“Las comparaciones son odiosas”, esta frase la he escuchado mucho y realmente a quien se la escuchaba la sentía como verdadera, como un dogma de fe.

Sin embargo observo como las comparaciones forman parte de nuestra vida de una manera muy común. ¿Tú comparas? párate a pensarlo un momento. Comparar es pensar que tú eres capaz de hacerlo mejor que otra persona, comparar es valorar una película, o directamente una competición de lo que sea, te estás comparando con el resto.

Es verdad que son odiosas porque si comparas tienes dos opciones o ganas o pierdes, y hay situaciones como una competición deportiva que esto toma sentido, pero en otras muchas situaciones no tiene ningún sentido.

El tema es que nosotros nos creamos una escala de valores y comparamos con respecto a la línea de corte que hemos establecido en esta escala. De esta manera aceptamos o rechazamos si está por encima o por debajo de la línea marcada. Hay asuntos como por ejemplo una película que es incluso positivo, o alguna situación vivida, decides no repetirla porque no superó la línea. Así nos protegemos de repetir experiencias desagradables. Y si te comparas con los demás estás utilizando la escala externa, ¿con qué intención? seguramente para ser más o tener más y de esta manera  y en esta escala ser mejor valorado.

comparar

Pero ¿qué ocurre cuando la línea se vuelve rígida? pues que perdemos experiencias, dejamos de vivir cosas porque las determinamos no aptas, muchas veces incluso antes de vivirlas, o no permitiendo una segunda oportunidad a esa experiencia.

Y ¿qué pasa cuando nos sometemos a nosotros mismos a esta línea de corte? pues que si la superas tu ego engordará pensando que eres válido y bueno, y que te frustrarás si no la superas. E imagina que además la línea es rígida, entonces te creas un problema con la exigencia y el perfeccionismo.

Y ¿qué podemos hacer?. Intentar poco a poco ir dejando de valorar, hay muchas más palabras que el bueno o el malo, intentar describir más que valorar. ¿Cómo estás ahora? Responde a esta pregunta. En las sesiones con mis pacientes suelo hacer esta pregunta. Es muy probable que hayas respondido bien, mal o regular. Este es el primer trabajo que hacemos, no valores, describe cómo te sientes, alegre, triste, cansada, tranquila…

No lo sometas todo a examen, hay situaciones que sólo se tratan de vivirlas y experimentarlas, saca lo que te hace sentir en lugar de aprobarla o suspenderla.

Recuerda, trátate como te gustaría que te tratasen.

 

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La importancia de renovarse como padres y madres

La importancia de renovarse como padres y madres

La sociedad ha cambiado mucho, esto es una obviedad. Sin embargo no parece tan obvio que tengamos que aprender a renovarnos como padres educadores.

Antes normalmente había una persona en casa que estaba presente todo el tiempo, una persona que sabía qué nos gustaba merendar, cómo nos gustaba, qué juguetes utilizábamos más y las travesuras que hacíamos cada día. Antes escuchábamos a diario frases como “cuando seas padre comerás huevo”, “es así porque lo digo yo que soy tu padre”, “a tu padre se lo voy a decir cuando venga” o “me voy a ir para ti y…”

Ahora la situación familiar ha cambiado, por consiguiente nuestra forma de educar debe ser distinta, no obstante me encuentro a diario padres utilizando las herramientas que conocen, porque son las que aprendieron de sus padres, con unos nefastos resultados.

Cuando hablo de educar no sólo me refiero a que nuestros hijos sepan comportarse, sean buenos estudiantes o sean responsables, me refiero también a las necesidades emocionales del niño o niña. Antes crecíamos, por norma general, con presencia de uno de nuestros progenitores, hoy la falta de tiempo nos hace no dedicarle a nuestros hijos todo el tiempo que nos gustaría, o el necesario. Muchos niños/as crecen hoy con falta de atención por parte de sus padres, y no digo que estén desatendidos, digo que les falta atención de calidad, tiempo de calidad con ellos.

Todos sabemos qué busca un bebé cuando llora, la atención de sus padres, es lógico pensar que cuando un niño/a es travieso, no se porta bien, se mete en líos, nos desafía o incluso insulta lo que está haciendo es llamar la atención, y es de entender que si la llama es porque puede que le esté faltando, y me suelo fiar mucho de este hecho porque no lo hacen con demasiada consciencia, atienden a una necesidad natural.

¿Y cómo mejoro la calidad del tiempo con mis hijos? Hay que aclarar que media hora de calidad la valoran mucho más que dos horas sin presencia.

  • La forma es estando presentes cuando hacéis algo con vuestros hijos. Fuera móviles, fuera tareas pendientes y fuera obligaciones, en ese rato sólo tienes que encargarte de jugar, de hacer los deberes, estudiar o simplemente hablar.
  • Rescata el niño o la niña que eras y conviértete en uno más del juego. Ponte a su nivel, tírate, mánchate, diviértete.
  • Comunícate y exprésate, es la mejor manera de que ellos se expresen y te cuenten. Y cuando hablen escucha atentamente, para él/ella es importante lo que te cuenta aunque para ti no lo sea tanto.
  • Medita con ellos, calmaros juntos, respirar juntos aprender a excitaros y a calmaros juntos.

En definitiva pon creatividad en disfrutar más con tus hijos.

No se trata de buscarles actividades, se trata de hacer con ellos.

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Un antidepresivo natural: Cantar

Un antidepresivo natural: Cantar
Cantar es algo que todos solemos hacer en algún momento. En el coche de camino al trabajo, en la ducha, mientras cocinamos, solo o con amigos, o simplemente por gusto. Cantamos de forma instintiva, sin saber, sin que nadie nos haya enseñado, nos gusta reproducir alguna melodía que se repite en nuestra cabeza y que nos gusta; y lo fascinante de ello es que el acto de cantar nos aporta mucha más de lo que creemos.
Dentro de la compleja química de nuestro organismo, las hormonas es sabido que son segregadas en nuestro organismo para que influyan en determinadas células, como los neutransmisores de nuestro cerebro pudiendo generar determinadas sensaciones o estados de animo. Es sabido que de todas ellas,  las endorfinas generan sensación de bienestar en nuestro organismo. Determinadas prácticas como hacer deporte, la excitación, el consumo de chocolate, el enamoramiento o el orgasmo generan grandes niveles de endorfinas en nuestro organismo causandonos por ello una gran sensación de bienestar, por lo que podríamos decir que en esos momentos nos sentimos felices. Por ello es interesante saber qué actividades pueden generar endorfinas en nuestro organismo puesto que es una manera infalible de sentirnos bien. Y sí!!!, el canto favorece la secreción de esta hormona, da igual que lo hagas bien o mal, los efectos son iguales para todo el mundo.

cantando

Al cantar haces que temporalmente olvides tus preocupaciones y pensamientos de ese momento mientras te  concentras en intentar cantar la melodía de esa canción que tanto te gusta. Y no solo actúa nivel emocional sino también a nivel físico, ya que al cantar nos esforzamos en respirar profundamente con el fin de alcanzar las tonalidades deseadas. Se trata de un proceso en el cual cada una de las inspiraciones provoca una relajación muscular estimulante, así como la endorfina. Al igual que en el yoga, los músculos se relajan y se oxigenan, respiramos profundamente, una practica que en nuestra vida diaria de prisas y estrés no solemos hacer.

De esta forma, el canto es un antiestrés natural. Permite liberar eficazmente las emociones que en muchos casos son el origen de tensiones inexplicables. Es un práctica sencilla y que puedes hacer en cualquier momento o instante del día, sabiendo que te va ha aportar un extra de positividad.

Si aún te queda alguna duda solo tienes que probarlo, ¿tienes un día apático? sube el volumen de la radio y disfruta cantando!!.

Autor: Colaborador Anónimo

TE REGALO un Diario de Gratitud. Gracias

TE REGALO un Diario de Gratitud. Gracias

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Dar las gracias es un ejercicio con un resultado extraordinario cuando se hace consciente, y esta es la propuesta e invitación que te hago con este regalo.

Es un ejercicio sencillo que te va ayudar a sentirte mejor contigo mismo/a.

Pincha en la imagen, descárgate los archivos y sigue las instrucciones. Si tienes alguna duda o consulta, o quieres compartir tus resultados puedes escribirme a info@davidgarridodiaz.es

Disfrútalo.

Escrito por David Garrido Díaz

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