Seguridad, la gran panacea

Seguridad, la gran panacea

La búsqueda de la seguridad en la vida es una de esas metas, no siempre explícita, en la que aplicamos energía. Realmente sentirte seguro/a es una sensación muy agradable. De este modo intentamos ser seguros en el mayor número de parcelas de nuestra vida, laboral y económica, emocional, experiencias... y para ello tiramos de una serie de mecanismos a cual menos lógico y más dañino.

Si no te sientes identificado con lo que he explicado en el primer párrafo te invito a que sigas leyendo.

Hay momentos en la vida que hemos experimentado esa magnífica sensación de estar seguros, cuando sabes que has hecho un examen bien y que está aprobado, cuando vas ganando un partido 3-0, cuando sabes que tienes dinero para comprar aquello que quieres, o pensando que tu pareja no te va a dejar.

Bajo mi punto de vista la seguridad en la vida depende de una fórmula:

Seguridad = Honestidad X Tiempo

Esta relación es inversamente proporcional, es decir a menor honestidad y mayor tiempo la seguridad tiende a cero. La seguridad es una sensación que tiene mucho que ver con cuanto te mientas a ti mismo/a y con cuanto tiempo quieres que dure esa mentira.

Seguridad

Seguridad

En los ejemplos que he puesto antes podrás comprobar que la seguridad 100% pocas veces existe, sabes que te ha salido el examen perfecto, sabes que vas a aprobar y estoy seguro de ello. Es a corto plazo y hay consciencia y honestidad, el nivel de seguridad es fiable, no obstante, quizá no esté tan perfecto, aprobar seguro, pero buena nota no lo sé. Cuando vas ganando un partido 3-0, estoy seguro de que vamos a ganar, ¿seguro? ¿de verdad no hay posibilidad de que el otro equipo marque un gol se venga arriba y nos agobie? Ya lo ves, corto plazo, honestidad media (hay mentira porque no es seguro que lo vayas a ganar) seguridad menos fiable. En el ejemplo de que tu pareja no te va a dejar es un caso de seguridad poco fiable, ya que está planteado a largo tiempo y hay poca honestidad real, ya que nadie está libre de una separación o divorcio, desde luego está a la orden del día, y algunos pacientes me vienen diciendo "pero si teníamos una relación perfecta, no me lo puedo explicar", y yo les digo que quizá no quiso ver por donde andaba la relación realmente, esto es una falta de honestidad y consciencia.

Con todo esto quiero explicar que la seguridad a largo plazo es una panacea, una mentira, un imposible. Para intentar asegurar nuestro futuro tiramos de una herramienta poco recomendada para estos casos, el control y nos guiamos, en mayor o menor medida, por un deseo de controlar cuanto más mejor para así creer que nos sentimos seguros. Pero ya estamos cumpliendo la fórmula, largo plazo y poca honestidad. 

Porque realmente ¿qué puedes controlar? ¿qué es seguro? Si te paras a pensarlo realmente, nada. Tu trabajo es seguro,  tu relación, tu vida, tus planteamientos, tus pensamientos o creencias ¿de verdad? Piénsalo. Algunos que son funcionarios tienen más asegurado el tema laboral, pero ni siquiera eso. Imagina que te pasa algo que te imposibilita para tu trabajo y ya no lo puedes ejercer. Si es por tema económico te queda una pensión, pero cuidado las pensiones bajan en momentos de crisis, a veces son insuficientes e incluso algunos programas hablan de recortes.

No tenemos nada seguro, nada. Lo único ya lo sabemos qué es.

Esto es muy típico escucharlo y normalmente asentimos "es verdad, estamos aquí de paso", pero seguimos montados en nuestra panacea de seguridad, en nuestra creencia de que tenemos asuntos asegurados. Porque qué pasa si te dejas sentir que la seguridad no existe, la sensación agradable se sustituye por otra difícil de soportar. Observa tu cuerpo y tus sensaciones. Esto que puedes estar sintiendo se llama inseguridad y es una de esas emociones de la que huimos durante toda nuestra vida, y este deseo de huir, de no sentirla nos hace tener comportamientos tan poco lógicos como pensar que somos inmunes, que lo malo no nos va a pasar a nosotros, o que estoy seguro de que no me van a dejar. Cada vez que nos acercamos y olfateamos la inseguridad reaccionamos con una serie de actuaciones que pueden aportar seguridad en busca de esa vida deseada en la que vivíamos o en la que nos gustaría vivir (cada uno tiene la suya).

También es posible la reacción opuesta, cubrir la inseguridad de miedo y de esta manera igualmente cercarnos la vida, porque es posible que la inseguridad genere miedo, pero no es la emoción raíz en este caso, es la inseguridad, tiene otros efectos distintos al miedo.

Es verdad que con el paso de los años hay determinadas cosas que han crecido en seguridad, porque son asuntos más controlables, pero no se puede extender a todos los campos de la vida.

Invitación: Vive aceptando tu inseguridad, vive aceptando tu imposibilidad de controlar y confía más en lugar de controlar, verás como paradójicamente vives más tranquilo/a.

Trátate como te gustaría que te tratasen.

Escrito por David Garrido Díaz

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2 Responses

  1. Gracias David… gracias por ayudarnos a vernos en nuestro espejo y descubrir que aceptarnos, escucharnos y aprendernos es el camino.