RESPETO propio

RESPETO propio

La falta de RESPETO personal es algo que ocurre más a menudo de lo que sería recomendable para una salud emocional equilibrada. Yo lo llamo violarse y si te pones a valorarlo resulta que nos violamos, nos faltamos al respeto.

Violarse significa hacer algo que no quieres hacer. Una falta de respeto personal puede ser consciente o inconsciente, es decir decides si te quieres violar o no te das cuenta y lo haces. La diferencia entre uno y otro tiene repercusión en su resultado, ya que el inconsciente provoca mucho más daño que su contrario que desequilibra menos.

Son varias las razones que pueden provocar una falta de respeto personal. Una y la más común es que no estamos en contacto con nuestro deseos y necesidades lo que provoca que por ahorrar energía nos apuntemos a un asunto sin percatarnos que no estaba dentro de mis deseos realizar ese asunto. Esta opción, por supuesto, está dentro del apartado de inconsciencia. Otra razón son los "deberías y los tengo", es decir ideas impuestas y establecidas bien por la sociedad, por nuestra educación o por nosotros mismos que hacen que realicemos tareas con las que no estamos de acuerdo o simplemente no nos apetecen hacer. "Debería llamar a mi amigo Antonio porque hace mucho que no hablamos y se va a perder el contacto, pero realmente no me apetece mucho hablar con él". Este es un ejemplo en el que nos hemos visto casi con toda seguridad. Si finalmente llamo no me estoy respetando en mi deseo, en mi necesidad de no  interpretar un papel, me estoy faltando a la honestidad a mí mismo. En estos casos la violación puede ser tanto inconsciente como consciente. La tercera razón es por las obligaciones reales, el trabajo, hijos... En este caso son normalmente consciente, porque sé que no quiero ir pero tengo que ir. Aquí hay que tener cuidado de no confundir "tengo real  y tengo auto impuesto", hay obligaciones que no son tales.  Otro ejemplo de violación consciente es cuando haces algo que no quieres porque decides hacerlo así, "cariño el viernes cenamos con mis amigos y me gustaría que vinieras", a ti no te apetece hacerlo pero decides ir para complacer a tu pareja. Lo importante aquí es asumir que lo estás haciendo porque quieres y por complacer, no valen reproches después.

respeto perosonal

En la mayoría de los casos una falta de respeto provoca malestar, puede traer apatía, aburrimiento, desgana, rabia o ira, tristeza, asco, frustración, nerviosismo... La cuestión es que si escuchas tu cuerpo cuando estás haciendo algo que no quieres podrás observar como te habla a gritos, como se muestra contrario a tu decisión. Hay personas que no se dan cuenta de esta consecuencia hasta que empiezan a tomar un poco de consciencia y ven que su opinión se ha tenido poco en cuenta y no suele ser una sensación muy agradable.

Otras personas aseguran que les da igual hacerlo que no hacerlo. Las personas que abusan del "me da igual" corren el riesgo de ir anulándose poco a poco, van entrando en una confluencia con el resto donde se van perdiendo y su identidad y personalidad se van adaptando a la del grupo o a la de otra persona perdiendo su propia identidad. A veces les cuesta mucho recuperarla, y hay otras personas que nunca la recuperan. Suelen ser personas con poca opinión. 

En general no respetarte y no hacer lo que deseas o lo que quieres provoca insatisfacción y este es un asunto serio. El camino a la felicidad empieza por ocuparte de tus necesidades, primero las básicas y después el resto, necesidades secundarias y deseos.

La manera de hacerlo es estar pendiente de ti, escuchar qué siento y averiguar qué quiero en cada momento.

Trátate como te gustaría que te tratasen.

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Escrito por David Garrido Díaz

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